Capacidades Personales: nuestra actitud hace la diferencia

En está oportunidad quiero compartir una charla sobre capacidades personales en las empresas. Más allá del enfoque empresarial, Víctor nos transmite reflexiones (que hemos dejado pasar por alto) sobre nuestra actitud ante la vida.

“Nosotros no barajamos, nosotros solo jugamos. Las circunstancias quizás no las podemos cambiar, pero si nuestra ACTITUD, somos nosotros quienes elegimos nuestra actitud. Y es ésta la que nos diferencia de los que van por la vida amargados”

Si no tienes ALEGRÍA, pues hay que aprender a tenerla y a transmitirla:

1. Aprende a ser agradecido
2. Ponte ilusiones (se las tiene que buscar)
3. Aprende a desarrollar el sentido del humor

Seamos de los que “van a 30 000” por la vida, no de los “otros”.

¡Es cuestión de ACTITUD!

El camión de basura

¿Con qué frecuencia permites que las estupideces de otras personas cambien tu estado de ánimo? ¿Te das permiso de enojarte cuando otro conductor te ataca por un error de tránsito, o un mesero te trata irrespetuosamente, o un jefe exigente te pide más de lo que te corresponde hacer, o un compañero de trabajo arruina tu día?

Lo que realmente distingue a una persona exitosa de otra es el control que tenga sobre el manejo de la ira.

Hace dieciséis años aprendí esta lección. Me la enseñaron en el asiento trasero de un taxi en Nueva York. Me subí al vehículo y partimos rumbo a ña dirección que le indiqué al conductor. Íbamos en el carril derecho cuando de repente otro carro salió de no sé dónde; el taxista frenó súbitamente, se oyó el rechinar de las llantas y estuvimos a escasos centímetros de chocar. El conductor del carro que casi causa el accidente empezó a gritarnos una serie de palabras altisonantes. el taxista solo sonrió y lo saludo amablemente. Así que, sorprendido, le pregunté:

—¿Por qué hizo eso? ¡Ese tipo por poco destruye su taxi y nos manda al hospital!

Entonces el taxista me dio la lección más bella de mi vida, la que ahora yo llamo “la ley del camión de basura”.

—Muchas personas —me dijo— son como un camión de basura. Están llenas de enojo, frustración y desaliento. Una vez han acumulado muchos desperdicios, necesitan un lugar dónde tirarlos y si se los permites, los vuelcan sobre ti.

Esa es la lección del camión de basura. Empece a pensar: “¿Cada cuánto permito que los camiones de basura me contaminen? ¿Con qué frecuencia tomo mi basura y la tiro sobre las personas que más amo, como mi esposa, mis hijos o mis amigos?”

Aquel día me propuse no ser el basurero de nadie. Empecé a ver con más claridad los camiones de basura y decidí que desde entonces no dejaría que me arrojaran encima su porquería.

No he vuelto a permitir que los camiones de basura tomen el control de mis sentimientos, y mucho menos de mis emociones. Aprendí que sonreírles a los insatisfechos, malhumorados o frustrados es la mejor medicina, y que con eso puedes ayudarles a cambiar su perspectiva de la vida, o por lo menos iluminarles el día.

Tomado de: La vaca sin culpa

Foto: Mr. janhe_10

Discurso de Steve Jobs en Stanford

Hoy tuve la oportunidad de ver en YouTube el vídeo del discurso que Steve Jobs dio ante jóvenes universitarios en la universidad de Stanford. Un gran amigo lo publico –el vídeo– en mi muro de facebook. Lo observe, y que quede asombrado con el gran y maravilloso mensaje que encierran las palabras de Steve Jobs. Realmente un “grande”. No solo por su gran aporte al mundo de la informática y de la tecnología, sino también por la gran calidad de persona y el ejemplo de vida que proyecta. Por medio de este post les comparto el vídeo.

Optimismo y juventud

¡Sé optimista!

Esfuérzate por subir, y espera siempre que te sobrevengan cosas buenas.

Aunque los vientos se vean contrarios, confía en Dios, que está en tu interior, y en quien está la solución de todos los problemas.

Mira el lado positivo de la vida, la felicidad y el progreso, sin detenerte jamás en la subida. ¡Sé optimista y vencerás!

¡No te canses nunca de hacer el bien!

Todas las veces que nos detenemos, el alma empieza a sentir la rigidez de los muertos.

El espíritu que no trabaja se muere de tedio y de cansancio.

No consientas que la pereza debilite tu espíritu.

Vive con alegría y entusiasmo y consagra tus energías en la siembra del bien, el amor y la ternura en los corazones que los buscan.

No les des mucha importancia a la edad de un cuerpo físico: sé joven y de gran apertura espiritual.

El espíritu no tiene edad.

La mente nunca envejece.

Aunque el cuerpo muestre los síntomas de la edad física, has de conservarte joven y abierto, como fruto de tu mentalidad positiva.

Haz que tu cuerpo irradie la juventud de tu alma, sin importar la edad que tengas.

C. Torres Pastorino 

El mejor día de mi vida

Hoy, cuando me levante, repentinamente me di cuenta de que ¡este es el mejor día de mi vida! Creo que decir esto es más que suficiente para celebrar.
Hoy voy a celebrar, entonces, la increíble vida que he tenido, llena de bendiciones, aun con las adversidades que me han servido para ser más fuerte. Voy a vivir este día con la frente en alto y el corazón feliz.
Me sorprenderé de los “simples” regalos que Dios me ha dado: una mañana tranquila, el Sol, las nubes, los árboles, las flores, los pájaros, la familia. Hoy ninguna de estas importantes creaciones se me va a escapar de la vista.
Hoy compartiré mi emoción por la vida con otra gente. Voy a hacer sonreír a alguien. Voy a practicar un inesperado acto de bondad con alguna persona, aunque no la conozca.
Hoy le daré apoyo a alguien que se sienta deprimido. Les diré a los niños cuán especiales son. Le diré a esa persona que estoy pendiente de ella y le haré saber lo mucho que significa para mí.
Hoy es el día en que dejaré de preocuparme por lo que no tengo y empezaré a ser agradecido con dios por todas las cosas maravillosas que me ha dado.
Hoy tendré presente que la preocupación es solo una pérdida de tiempo porque mi fe en Dios y su plan para mí me aseguran que en el futuro todo estará bien.
Y hoy, antes de ir a dormir, observaré la noche, elevaré mis ojos al cielo para admirar la belleza de las estrellas y la Luna y musitaré una oración a Dios por esos magníficos tesoros.
Cuando ponga mi cabeza en la almohada, agradeceré al Todopoderoso por el mejor día de mi vida y dormiré el sueño de un niño feliz, emocionado por la esperanza de saber que mañana será, de nuevo, ¡el mejor día de mi vida!

Tomado de: La vaca sin culpa

LA FELICIDAD…¿DESPUÉS?

La felicidad es un trayecto, no un destino.

A veces creemos que la vida será mejor después…después de terminar la carrera, después de conseguir trabajo, después de casarnos, después de tener un hijo y, entonces, después de tener otro.

Luego nos sentimos frustrados porque nuestros hijos no son los suficientemente grandes, y pensamos que seremos más felices cuando crezcan y dejen de ser niños. Más tarde nos desesperamos porque son adolescentes difíciles de tratar, y pensamos que seremos más felices cuando salgan de esta etapa. Después decidimos que nuestra vida solo estará completa cuando nuestro conyuge le vaya mejor, cuando tengamos un coche más fino, cuando nos podamos ir de vacaciones, cuando consigamos el ascenso, cuando nos retiremos…

La verdad es que no hay mejor momento para ser feliz que ahora mismo. Si no es ahora, ¿cuando? La vida siempre estará llena de retos, de “después” y “más tarde”. Es mejor admitirlo de una vez y decidir ser felices ahora. No hay un futuro, ni un camino lejano pra la felicidad: la felicidad es el camino, y es ahora.

El tiempo no espera a nadie. Así que deja de esperar hasta que termines la universidad, hasta que te enamores, hasta que encuentres trabajo, hasta que te cases, hasta que tengas hijos, hasta que se vayan de casa, hasta que te divorcies, hasta que pierdas esos diez kilos…

Deja de esperar hasta el viernes por la noche o hasta el domingo por la mañana, hasta la primavera, el verano, el otoño o el invierno, o hasta que te mueras, para decir que no hay mejor momento que este para ser feliz.

–La felicidad es un trayecto, no un destino. Trabaja como si no necesitaras dinero, ama como si nunca te hubieran herido y baila como si nadie te estuviera viendo–

Tomado de: “La vaca sin culpa”